Presenciar el sufrimiento de alguien que acaba de perder a un ser querido puede ser angustioso y no sabemos al cierto cómo reaccionar, aunque queramos demostrar nuestro apoyo. No saber que decir o que hacer por alguien que ha sufrido una pérdida es algo bien común porque muchos desconocen lo que implica el duelo, es decir, no sabemos que se siente o cómo lidiar con eso. En medio a la prisa de confortar y en el intento de disminuir el sufrimiento del otro, hacemos uso de la improvisación con frases de protocolo y comportamientos que acaban suprimiendo la expresión emocional de su duelo.

¿Convives con alguien que acaba de perder a un ser querido y no sabes que hacer o que decir para ayudarle? Pues, traigo algunas sugerencias de cómo acompañar a un amigo, un familiar o a alguien cercano que está pasando por el dolor de una pérdida reciente. Cosas que NO decir y maneras preciosas de cómo demostrar nuestro cariño y solidaridad a través de nuestra presencia plena y de nuestra empatía.

Los primeros días – Qué decir y cómo ayudar

Al perder a alguien que amamos es natural sentirnos como si esa situación no fuera real. En un primero momento somos tomados por la incredulidad, por el shock, aparte de que tenemos que lidiar con los ritos funerarios y del adiós. Palabras como “Siento mucho”, “Te acompaño en el sentimiento”, “Cuenta conmigo” y “Estoy contigo” son apropiadas. Es bueno evitar frases como “El tiempo cura todo”, “Él/ella está en un lugar mejor” y “Sé cómo te sientes”, pues son expresiones que subestiman el dolor de la persona.

Si deseas ayudar a alguien que está en un duelo reciente, puedes cooperar en las tareas cotidianas hasta que el doliente esté en condiciones de retomar, poco a poco, la rutina. Pero, propóngale claramente en que puedes cooperar, diciendo, por ejemplo: “Voy ayudar preparando/ trayendo la cena”, “recogiendo la casa”, “haciendo la compra”, “sacando el perro”, “llevando/ buscando los niños al colegio”. Ser objetivo sobre tu disponibilidad puede ser menos opresor para tu amigo en duelo que ofrecer ayudas genéricas con frases del tipo “Dime si hay algo en que yo pueda hacer para ayudarte”, pues le quita el peso de tener que tomar decisiones en un momento en el que él/ ella se siente tan distante de todo.

En el caso de que sea un compañero de trabajo o un empleado que esté sufriendo una pérdida reciente, hable con la persona en cuanto sea posible, demostrando solidaridad y ofreciéndole ayuda con las tareas laborales, no importa cuánto eres íntimo o no de ella.

Que NO hacer
  • Evitar las personas en duelo;
  • Dejar de ir al funeral porque no te gustan “estas cosas;”
  • Presionar o animar a la persona a no expresar su dolor, utilizando términos como “Tienes que ser fuerte”, “Fue mejor así” o minimizar la pérdida con los inapropiados “Por lo menos…”;
  • Cuando faltan palabras que decir, un abrazo es bienvenido. Dale tu atención y, ante todo, hazte presente.
Las semanas y meses que se siguen – Cómo ayudar

Las primeras semanas y meses tras la pérdida son marcados por profundos cambios de comportamiento. Lo primero que debemos tener en cuenta es que no hay una manera única de sufrir. Hay quienes sufren durante un largo tiempo, otros siguen adelante rápidamente. A algunos les gusta conversar y recordar los acontecimientos vividos junto a la persona que ha muerto y hay quienes se cierran en su dolor y la atraviesan con más privacidad.  Destaco que hombres y mujeres expresan sus emociones de manera distinta, siendo que ellas suelen manifestarlas más abiertamente que ellos. Cada duelo es único, es intransferible y su significado tiene que ver con diversos factores personales. Por lo tanto, debemos respetar el proceso y el tiempo que cada uno lleva para encarar la realidad de la pérdida.

Así mismo, puedes ayudar dedicando tiempo para escuchar con paciencia, en el caso de que la persona quiera conversar, y también estando disponible emocionalmente para acoger sin juicio, sin intentar cambiar de tema o encerrar la conversación. Las lágrimas tienen un propósito. Si vienen, todo bien, ofrézcale un abrazo.

Otro modo como puedes demostrar cariño es llevando algún detalle al hacer una visita, como una planta, un bizcocho, una mascota (pero antes, asegúrate de que a la persona le gusta tener animales en casa), un libro.

Intenta llamar o estar presente en las fechas conmemorativas que normalmente generan tristeza: navidad, cumpleaños, etc., y no evites nombrar a la persona fallecida. Una de las cosas que más suele ayudar a alguien en duelo es compartir los recuerdos sobre su ser querido. Si tienes recuerdos alegres con quien ha fallecido no dudes en contar a su doliente y le darás una perspectiva sobre su amado que la persona no podría tener de otra manera.

Contáctale para proponer planes de ir a un restaurante, a un cine o a salir para caminar un poco. Pero, siempre le animes a que defina cuál será el plan, preguntándole que sería mejor. Aparte de ofrecer tu presencia, le darás cierta autoridad a tu amigo para tomar decisiones.

He notado entre los testimonios de dolientes que acompaño que la formación de una red de apoyo entre amigos y personas cercanas no sólo es útil para ayudar a realizar éstas tareas sugeridas, como también aumenta la sensación de amparo y acogida. Puedes, entonces, conversar con lo máximo de gente posible de su entorno y juntos ver como cada uno puede cooperar.

Que NO hacer
  • No apresures a la persona para salir de su duelo. En lugar de eso, dale ánimos a que exprese sus sentimientos y a que encuentre sus recursos emocionales para adaptarse a la pérdida;
  • No desprecies el impacto del sufrimiento sobre la persona. Muchas veces el doliente puede estar “poniendo una cara feliz” para no parecer un peso a los demás. Evita decir cosas como “Te veo muy bien a pesar de todo” o “Lo estás llevando mejor de lo que esperaba”, pues solo refuerzan la idea de que él no debería estar sufriendo tanto por su pérdida. Es más apropiado que le digas “Creo que no debes estar muy bien, pero eso es OK” y le darás la libertad de sentirse como quiera;
  • Personas en duelo tienden a aislarse y a evitar contacto, pero necesitan y quieren ser escuchadas. Sé un amigo preocupado y atento, principalmente, si el doliente ya no participa de eventos cotidianos, si pierde o deja el trabajo o si se aleja de otras relaciones. Estos rasgos pueden indicar un duelo complicado. Si notas ese comportamiento, habla con tu amigo para sugerir a que busque un especialista para darle el debido apoyo y tratamiento.

Con solo hacerle una visita ya estarás ayudando mucho. Ese es un momento de grande vulnerabilidad y sufrimiento, el que se percibe que la vida tendrá que ser reorganizada sin la persona que tenía un grande significado. Es el duelo pidiendo su tiempo y su espacio para transformar la vida y traer otras novedades a quien se lo permite. Por fin, lo más importante es que estemos verdaderamente dispuestos a ayudar con generosidad y acogida para que nuestro amigo, o colega, o todo aquél que lo necesita, no se sienta solo en esta fase tan difícil.

¿Te gustaría compartir algo de tu experiencia de duelo, relacionado con esta publicación? ¡Puedes dejarnos un comentario!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *