Una sensación de estar cayendo en un enorme agujero negro: un espacio vacío, silencioso y desconocido. Son sentimientos que surgen cuando recibimos la noticia de la muerte de alguien importante en nuestras vidas. Nuestro cuerpo se siente como si él también hubiera sufrido una quiebra. También muere una parte de nosotros y nosotros no entendemos exactamente lo que estamos sintiendo, la mejor comparación es la de que ahora somos como un juego de puzzle que fue desmantelado y removido. Nos quedamos impresionados, fuera del tiempo. Sólo sabemos que ocurrió algo serio y denso.

A medida que nos recuperamos nuestra fuerza de este choque inicial, también enfrentamos a la realidad de la pérdida: lo que ha cambiado y donde ha cambiado. La ausencia de la persona que se fue nos muestra cómo nos apoyábamos en él en algunos aspectos de nuestra vida y el anhelo que sentimos ahora nos lleva a visitar la relación que teníamos con quien murió.

Esta visita nos dice o recuerda aquello que le da sentido a la vida de muchas personas: la existencia de un fuerte vínculo con alguien que, cuando se rompe, genera el luto. El luto se convierte, entonces, un período de la conciencia de la necesidad de recuperar nuestra propia capacidad de auto-sustentación. En algunas áreas de nuestra vida, será la primera vez que aprenderemos a ser independientes! Hablar de luto hoy es hablar de nuestras posibilidades de hacer, deshacer y rehacer lazos.

No es una tarea fácil en la práctica, sin embargo, necesaria. El duelo es un tiempo de reconstrucción de nuestra propia imagen y enfrentar su proceso es fundamental para reconstruir el lugar de la persona que pierde a alguien.

El proceso de duelo involucra una amplia variedad de sentimientos y comportamientos comunes tras una pérdida. Sus características están divididas en cuatro categorías:

Sentimientos

  • Tristeza: es el sentimiento más común y está asociado al llanto aunque ni siempre su manifestación es a través de ello. Algunas personas intentan bloquear la tristeza con actividades excesivas durante el día solo para descubrir que ella retorna por la noche;
  • Rabia: es uno de los sentimientos más confusos para el superviviente y puede derivarse de dos orígenes: de la frustración de que nada se ha podido hacer para prevenir la muerte o de una experiencia de pánico y ansiedad delante la sensación de que la persona no volverá;
  • Culpa y auto censura: la culpa, en la mayoría de las veces, es irracional y normalmente es manifestada alrededor de algo que sucedió a la época de la muerte y que podría haberla evitado;
  • Ansiedad: debido el miedo de poder cuidarse solo o la consciencia de su propia finitud, el superviviente puede desarrollar una ansiedad que varía desde una pequeña sensación de inseguridad hasta un pánico intenso;
  • Soledad: provocada por el rompimiento del vínculo, la soledad es casi siempre expresada por supervivientes que perdieron su cónyuge o por aquellos que mantenían una relación cotidiana muy cercana;
  • Fatiga: es muy común observar este sentimiento que puede aparecer también como apatía o indiferencia. En personas muy activas, la fatiga puede causar estrés y puede convertirse en depresión;
  • Desamparo: hay una relación muy próxima entre lo desamparo y la ansiedad durante los primeros días tras la pérdida. Es uno de los factores que torna el evento de la muerte algo tan estresante;
  • Choque: sucede con mayor frecuencia en el caso de muerte repentina pero aunque la muerte es esperada, como cuando ocurre una enfermedad progresiva, también puede provocar en el superviviente la experiencia de choque;
  • Añoranza: es una respuesta normal a la pérdida. Cuando la añoranza disminuye puede ser señal de que el duelo está caminando a su fin y cuando no se acerca a un fin, puede ser señal clínico de un duelo complicado;
  • Liberación: puede ser un sentimiento positivo, principalmente para supervivientes que antes tenían una relación conflictivo con el fallecido;
  • Alivio: tal como ocurre con el sentimiento de Liberación, puede suceder que el superviviente sienta alivio tras la muerte de alguien con quien no mantenía una buena relación. Pero el alivio también puede aparecer si el fallecido sufrió con enfermedad prolongada o particularmente dolorosa;
  • Entumecimiento: algunas personas presentan ausencia de emociones, quedándose entumecidas como una forma de protección contra la inundación de emociones.

Sensaciones físicas

  • Vacío en el estómago
  • Aprieto en el pecho y en la garganta
  • Hipersensibilidad a ruidos
  • Sensación de no estar viviendo la realidad
  • Falta de aire, dificultad en respirar
  • Debilidad muscular
  • Falta de energía
  • Boca seca

Cogniciones

  • Incredulidad: negación, frases del tipo “No me lo puedo creer que esto esté pasando”, “Sigo esperando que alguien me despierte y me diga que estoy soñando”;
  • Confusión: dificultad en ordenar los pensamientos, de concentración. Olvido de las cosas;
  • Preocupación: las preocupaciones suelen incluir ideas obsesivas de cómo recuperar la persona fallecida y pensamientos intrusivos o imágenes del fallecido en su sufrimiento;
  • Sensación de presencia: la creencia de que la persona fallecida está presente en el tiempo y en el espacio;
  • Alucinaciones: pueden ser visuales y auditivas y son muy frecuentes en supervivientes, ocurriendo casi siempre pocas semanas después de la pérdida.

Comportamientos

  • Disturbios del sueño y del apetito
  • Ausencia de pensamiento
  • Aislamiento social
  • Sueños con el fallecido
  • Rechazo a los recuerdos
  • Buscar y llamar
  • Suspiro
  • Hiperactividad
  • Llanto
  • Visita a sitios o llevar objetos que recuerden al fallecido
  • Valoración de objetos que pertenecían al fallecido

El proceso de duelo devuelve al superviviente la posibilidad de una nueva historia y todos estos sentimientos deben ser reconocidos adecuadamente. No permitirse vivir en su total plenitud puede conducir a un duelo complicado.

Fuente: Worden, J. W. (2013). Aconselhamento do Luto e Terapia do Luto: um manual para profissionais da saúde mental. São Paulo: Roca

Si has tenido o conoces a alguien que haya tenido otros síntomas diferentes de descritos en el texto, no dudes en compartir con nosotros. Nos gustaría saber tu historia.

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